El Taxidermista

Las bolas de naftalina

Las bolas de naftalina

Respondiendo algún email mientras voy en el autobús, un olor me transporta a mis prácticas de taxidermia en mi adolescencia.

Salir de excursión al campo, con amplias redes listas para capturar los más variados insectos, desde escarabajos hasta mariposas, seleccionarlos, clasificarlos. Aprender de cada especie, sus morfología, sus comportamientos, sus hábitos, todo realmente fascinante.

A nuestro regreso al laboratorio, la universidad local nos ha provisto de jarras cerradas, con un sustrato de cianuro debajo de un material pegajoso con agujeros para permitir que los vapores del cianuro llenen el frasco. Allí pondriamos a los insectos. Era frustrante para mi, que yo tuviera que tomar ese paso. Pensar que el resultado final permitiría que los especímenes fueran exhibidos ante la población local, para su estudio y admiración de la importancia de tales seres vivos en el ecosistema local, que conllevara a la protección del resto que quedarían vivos, era mi forma de racionalizar ese hecho.

Luego de ser testigo de la agonía de los insectos, procediamos a inyectarlos con una mezcla de sílica gel y formol al 10% e inmediatamente a fijarlos sobre una base de corcho con alfileres, para mostrarlos en una postura natural.

En un par de días los insectos estarían lo suficientemente rígidos para sacar los alfileres y ponerlos en su caja final de exhibición con sus respectivas etiquetas y leyendas.

Para prevenir que otros insectos los consumieran como alimento, colocabamos unas bolitas de naftalina. Con un olor tan penetrante que no me gustaba para nada. Me recordaba el olor de los closets de mi abuela donde tenía guardados los trajes de ella y de mi abuelo que hacía años ya no usaban.

Ese mismo olor penetrante estaba ahora en el autobús, y luego de buscar sin éxito al taxidermista entre los usuarios, solo me encontré con un anciano que despedía el olor como si de perfume se tratase, quizá sin saber que el químico es cancerígeno.

El resto de las preguntas, de seguro te saltan a la mente, ¿Qué está haciendo tu negocio por tus ancianos?

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