Paraguas

Paraguas. Madre a cabo las Naciones Unidas para reclamar ayuda para Venezuela.

Paraguas. Madre a cabo las Naciones Unidas para reclamar ayuda para Venezuela.

Al regreso de mi viaje, me encontré con una noche de tormenta, debo confesar que no revisé el estado del tiempo antes de salir del hermoso clima de California, así que la tormenta me tomó totalmente desprevenido.

Ahora yo estaba a escasas 3 calles de mi casa, con una fila interminable en la línea de taxis, una lluvia torrencial al frente de mi, y unas ganas de irme a descansar después de una semana de trabajo intensa.

Los taxis se terminaron, así que ahora solo me quedaba la opción de continuar esperando o lanzarme a la lluvia tan pronto amainara.

La intensidad de la lluvia disminuyó, así que decidí lanzarme a caminar, no había llegado aún a la pasarela sobre la autopista, cuando la lluvia se intensificó, dejándome a mi, ahora, debajo del techito de un refugio.

Cuando una mujer que venía en sentido contrario se acercó amablemente y me extendió su único paraguas. Ella podía leer en mi rostro, sin duda alguna, mi desesperación por llegar a casa, manifestada en mi cansancio. Le hice señas con mis manos de que por favor, no, no podía aceptar su paraguas, estaba lloviendo a cántaros y ella se mojaría. Cuando intenté decirle algo ante su insistencia, ella me interrumpió con una de las voces más serenas que haya podido escuchar: -“Tu ya vas a tu casa, yo apenas estoy llegando, si aún está lloviendo cuando me vaya, seguro, alguien me dará una mano tambien, por favor acéptala”

Temblando por una mezcla de frío, la emoción y el agradecimiento, tomé el paraguas y le dije un trémulo: -“Muchas Gracias”. Un gesto que me hizo recuperar la esperanza en el ser humano que habita junto conmigo en esta jungla de asfalto y acero.

De regreso a casa, bajo la lluvia, con la poca o mucha protección que me brindaba ese paraguas lleno de magia, bajo tal torrencial, no podía dejar de pensar en la bondad del ser humano que se mostraba solidario en situaciones de adversidad. Fito atravesó mi cerebro: “¿Quién dijo que todo está perdido?, yo vengo a ofrecer mi corazón”

Nunca he vuelto a ver a esta mujer. Pero aún conservo ese pequeño paraguas de estampado de leopardo, que aunque no va con mi estilo, me recuerda, cada vez que lo veo, que siempre hay esperanza.

1 Comentario

  1. Los he leído todos…; Son magistrales tus líneas…; Estaré pendiente por leerte los próximos…;

    I ';he leído a todos ...; Son dominar sus líneas ...; I ';ll usted leer el siguiente trámite ...;

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